1. Línea base
La primera medición describe el punto de partida del caso y con ella se definen objetivos alcanzables.
Registra qué instrumentos aplicaste, con qué resultado y qué decidiste a partir de ellos. La evaluación deja de ser un documento suelto y se vuelve parte del expediente.
Cada aplicación se guarda con el detalle suficiente para compararla después con otra medición del mismo paciente, dentro del mismo expediente.
No se evalúa para archivar: se evalúa para decidir qué se trabaja y cómo se mide el avance.
La primera medición describe el punto de partida del caso y con ella se definen objetivos alcanzables.
Cada conducta o patrón conductual objetivo tiene sus propios objetivos, actividades y registros.
Las gráficas y reportes muestran qué cambió entre una medición y otra, sin reconstruir la historia a mano.
La evaluación no termina en el consultorio: el autorregistro da contexto a lo que se mide.
El paciente entra con su propio acceso, generado desde su expediente. No hay registro público de pacientes.
Empieza con la línea base de tu primer paciente y compara el avance cuando lo necesites.
El proceso completo: expediente, sesiones, programas y seguimiento.
Qué guarda el expediente único y quién puede consultarlo.
Supervisión de casos y administración de equipos de psicólogos.